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Principios políticos y feministas

Nuestro propósito es claro: erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres. No solo la violencia física o los asesinatos, sino también la violencia psicológica, económica, sexual, institucional y simbólica que atraviesa nuestras vidas.

Reconocemos como violencia extrema la prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler, por ser expresiones del sistema patriarcal que mercantiliza y explota los cuerpos de las mujeres. Nombramos estas prácticas como lo que son: engranajes de un sistema que nos cosifica, nos explota y nos convierte en mercancía.

Trabajamos en la prevención y la sensibilización, pero también en la denuncia pública. Señalamos las raíces estructurales de la violencia y exigimos transformaciones reales en las relaciones de poder.

Colaboramos con instituciones y participamos en el Consejo Municipal de Igualdad del Ayuntamiento de Durango, así como en Andragunea, la Casa de las Mujeres, donde algunas activistas impartimos cursos de empoderamiento. Pero nuestra colaboración nunca significa silencio: denunciamos cuando las respuestas institucionales no están a la altura de la gravedad de la violencia machista. El feminismo no es complaciente; es transformador.

Gracias a la presión y la denuncia feminista hemos conseguido avances importantes, el más reciente la creación de una Unidad de Violencia que atiende en Andragunea a mujeres que sufren violencia machista. También la celebración de un acto anual de memoria y reparación.